



Los tres Caballeros (el Pato Donald, José Carioca y Panchito Pistolas) viajan por el mundo buscando el tesoro que sus antepasados dejaron para ellos. En sus aventuras descubren no sólo distintos lugares del mundo, sino también nuevos amigos y villanos.


















Los Caballeros luchan contra viejos enemigos – y reciben ayuda de amigos del pasado – para impedir que Felldrake adopte su completa y horrenda forma de monstruo. Todo culmina en un cara a cara final por el destino del universo.






El pato Donald hereda de su bisabuelo una misteriosa cabaña, pero tiene que compartirla con un loro llamado José y un gallo llamado Panchito. Sin querer, los tres invocan a una poderosa diosa que les amenaza con sus flechas.

Xandra, la Diosa de la Aventura, somete a Donald, José y Panchito a la prueba del laberinto, donde lucharán contra el feroz minotauro. Luego, descubrirán un secreto oculto en su cabaña… ¡y se convertirán en los nuevos Tres Caballeros!

Los Tres Caballeros y Xandra siguen a Sheldgoose y al malvado brujo Felldrake hasta Egipto y luego viajan a la luna en una pirámide cohete. En la luna, lucharán contra Felldrake y su ejército de enormes Lunabots y Astro Momias.

Felldrake quiere concentrar el poder del Árbol del Mundo en Roma. Ha transformado las termitas en monstruos para luchar contra los Caballeros y los ahora pacíficos dioses romanos. Si fracasan, el universo podría derrumbarse.

Los Moáis son los protectores de piedra de la Isla de Pascua, pero Sheldgoose los ha convencido para que abandonen sus puestos y monten un luau. Los caballeros deberán persuadirlos para regresar antes de que un enjambre de criaturas de lava escape del volcán.

En Stonehenge, los Caballeros van a parar a la Cárcel Goblin, pero pronto descubren que los goblins no son su peor enemigo y rápidamente se alían con ellos para luchar contra la Bestia de la Guerra, un monstruo gigante hecho de odio puro.

Dentro del Monte Rushmore, los Caballeros luchan contra Sheldgoose y Felldrake, que han ido a robar la fabulosa Chispa de la Vida. La Chispa hace que la alfombra de oso de la cabaña cobre vida y los chicos deben encontrarla antes que Sheldgoose.

En Perú, los Caballeros se convierten en dibujos en las famosas Líneas Nazca para que Sheldgoose pueda atraerlos bajo tierra y borrarlos. Luego, habrá una carrera hasta la superficie y si pierden, quedarán borrados de la existencia.

En México, el pueblo homenajea a Panchito como el mensajero del Dios de la Vida, que debe luchar contra el mensajero del Dios de la Muerte, Sheldgoose. Solo un vencedor puede salir del ring en este trepidante combate a muerte.

Los Caballeros son desterrados al submundo, donde conocen al difunto bisabuelo de Donald, Clinton Coot. Solo hay una cosa que se interpone entre ellos y el portal para escapar: ¡Sheldgoose y sus malvados antepasados!

Xandra envía a los Caballeros a Camelot para entrenarse con los Caballeros de la Mesa Redonda y el rey Arturo, que ahora es todo palabrería y nada de acción. Los Caballeros tienen que empujar a Arturo a luchar contra un temible dragón y salvar Camelot.

Xandra envía a Donald y Daisy a un relajante spa dirigido por los yetis en Shangri-La, en el Himalaya. Pero descubren que la única salida es que Donald se enfrente a su mayor defecto, su carácter, en forma del Pato de la Ira.

Los Caballeros luchan contra viejos enemigos – y reciben ayuda de amigos del pasado – para impedir que Felldrake adopte su completa y horrenda forma de monstruo. Todo culmina en un cara a cara final por el destino del universo.