
El mundo contemporáneo avanza y evoluciona a un ritmo tan trepidante que en ocasiones no podemos asimilar los constantes cambios y novedades a las que nos enfrentamos. No obstante, la tecnología se ha convertido en uno de los principales aliados de los ingenieros más prestigiosos de todo el mundo y ha permitido la construcción de algunos proyectos arquitectónicos inimaginables hasta ahora. También se ha convertido en una pieza clave para la finalización de algunos monumentos de reconocimiento internacional como la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona.

En Atlanta, ingenieros tratan de construir el estadio deportivo más avanzado del mundo. La ambiciosa estructura tiene 24.500 toneladas de acero y albergará a 75.000 espectadores.

En Francia, un equipo de constructores trabaja en una nueva clase de transatlánticos colosales. Este prototipo transportará a 5.000 personas y usará 35.000 toneladas de acero.

En Nueva York, los ingenieros intentan construir uno de los rascacielos más lujosos del mundo. Con una estructura innovadora de acero y hormigón, levantar esta torre imposiblemente alta y delgada supone un reto único.

En Noruega, ingenieros construyen el puente colgante más largo del Círculo Polar Ártico antes de que llegue el duro invierno.

En Venecia, los ingenieros intentan construir una barrera oceánica para proteger a la ciudad del mar. Esta barrera bloqueará tres entradas críticas durante las mareas altas.

En Copenhague, un equipo de ingeniería se esfuerza por construir un ferrocarril circular debajo de la ciudad. Es el proyecto de ingeniería local más grande de los últimos 400 años.

En Barcelona, un equipo de ingenieros intenta construir la iglesia más alta del mundo. Usando un novedoso método de construcción, el edificio final tendrá 172 metros de altura.
En Pekín, los ingenieros están batiendo récords al construir el rascacielos más alto de la ciudad, un gigante de 1.500 pies de altura diseñado para resistir una de las zonas sísmicas más peligrosas del mundo.




