







Roberto y Lucía están felices por mudarse al nuevo piso, pero desconocen la comunidad de vecinos que les espera. En la calle Desengaño, convivirán con sus vecinos un tanto peculiares. Por un lado, Marisa, Vicenta y Concha, tres jubiladas cotillas. Alicia y Belén, jóvenes desempleadas. El presidente y su familia. Una pareja gay del 1ºB. Y por otro lado, el portero que todo el día se queja.






























Belén y Emilio se esconden en una pensión porque los vecinos piensan que están de luna de miel. Higinio termina al fin la obra en casa de los Cuesta, pero Mamen ha comprado muebles nuevos y, ante la falta de espacio, obliga a su marido a tirar el tabique que separa ambas casas. Por último, Mariano también se pone a reformar la portería, pero se va a encontrar con una desagradable sorpresa.

Roberto y Lucía se están mudando ilusionados a un edificio, pero en su primer día nada les sale como habían pensado. Por otra parte, Marisa, Vicenta y Concha, tres jubiladas, se hacen por casualidad con las llaves de los vecinos del 1ºB y deciden salir de dudas sobre si son homosexuales o no. Por último, Alicia y Belén se disponen a salir, pero se quedan encerradas en el ascensor con el portero.

Roberto y Lucía ya están instalados en el edificio y se disponen a hacer unas reformas en el piso. Los ruidos que provocan los obreros molestan a todos los vecinos, que deciden poner una queja formal ante Juan, el Presidente. Cuando Juan trata de parar las obras, Lucía amenaza con denunciar a la comunidad por la anomalías que han venido observando esos días. Se convoca una reunión extraordinaria de vecinos y Lucía decide presentarse como aspirante a la presidencia, lo que provoca una depresión en Juan. Alicia se ha fijado en Fernando y trata conquistarle. Como es la primera vez que un chico no le hace caso, cree haberse enamorado de él, lo que provoca Celos a Mauri, aunque lo que Alicia no sabe es que es gay. Por último, Vicenta y Marisa sufren un robo en su casa, así que deciden instalar una alarma. No consiguen comprender su funcionamiento y salta todas las noches sin motivo, para desesperación del resto de vecinos.

Ante las presiones de los vecinos, Juan termina renunciando a su cargo como Presidente de la Comunidad, por lo que automáticamente pasa a ejercer Lucía. En sus primeros días como nueva Presidenta descubre que todo es un desastre y que para arreglar las cosas habría que subir la cuota mensual, algo que no hace ninguna gracia a los vecinos, que empiezan a pensar que Lucía les quiere robar. El ayuntamiento inicia una campaña de reciclaje en el barrio y pide a los vecinos que utilicen los diferentes cubos para separar las basuras. Cuando esto llega al Edificio, se montan un lío y no consiguen ponerse de acuerdo sobre nada. Por último, Doña Concha está decidida a echar a Alicia y a Belén del piso y empieza a enseñarlo a posibles Compradores.

En la comunidad se corre el rumor de que Alicia y Belén son prostitutas. Esto provoca diversas reacciones en el vecindario, que se moviliza en masa para comprobar si es cierto. Roberto recibe la visita de una exnovia, que se ha mudado al edificio para hacerle la vida imposible. Fernando recibe la visita de sus padres, e intenta hacer pasar a Alicia por su novia para ocultarles que es gay.

Alguien deja abandonado a un bebé en el portal de la comunidad, provocando que algunos vecinos con vocación de madre se lo disputen. Roberto traba amistad con José Miguel a pesar de su diferencia de edad, descuidando su relación con Lucía. Al nuevo novio de Alicia también le gusta Belén, y no le importa mucho jugar a dos bandas.

Mauri se resbala y cae por la escalera del edificio, por lo que le tienen que escayolar una pierna. Fernando habla con Juan Cuesta para que informe al seguro y se haga cargo de los gastos. Por otra parte, Emilio se acuesta con Belén y termina por enterarse todo el edificio. Roberto y Lucía contratan a una asistenta que resulta ser una cotilla e informa a los vecinos de lo que pasa en la casa.

Emilio y Juan descubren una rata en el portal y deciden cazarla sin decir nada a los vecinos para que no cunda el pánico. Se quedan dormidos esperando sorprenderla por la noche y cuando Juan llega a casa por la mañana, Paloma sospecha que su marido tiene una aventura. Por otra parte, Chema, un amigo de Roberto, se presenta en la casa de la pareja dispuesto a pasar unos días allí.

Roberto vuelve a casa para intentar reconciliarse con Lucía, pero se encuentra allí a Carlos, el ex. Vicenta está muy afectada por un libro que acaba de leer y decide invitar a comer a un pobre del portal. La cosa se va de las manos… Por último, Armando quiere ir a ver un partido de fútbol a casa de Fernando y Mauri, y estos deciden estudiar todo sobre fútbol para que no descubra que son gays.

Paco decide hacer una película de miedo con protagonismo de los vecinos, pero sin que ellos lo sepan. Roberto y Lucía preparan la boda, y la chica, por consejo de su padre, cree que lo mejor es hacer separación de bienes. Por último, Armando y su mujer se intercambian los dos niños cada seis meses y ahora le toca estar con su hija.

Los vecinos sufren una inspección técnica del edificio que los lleva a tener que plantearse hacer obras por valor de 24 millones de pesetas. Alicia decide hacer un último intento de acercamiento a Fernando y para ello utiliza a Mauri y así conseguir darle celos. Por último, Emilio, temiendo que vendan el edificio, le pide a Belén que se vayan a vivir juntos.

El local del videoclub se traspasa y Paloma se empeña en poner una Boutique, pero alguien se adelanta y alquila el local para montar una funeraria. Natalia se ha echado un nuevo novio. Por último, Roberto comienza a trabajar en la empresa de su suegro y cree que el trabajo de Lucía es más fácil que el suyo, así que deciden intercambiárselo.

Mauri le da un ultimátum a su novio: o sale del armario o le deja. A Emilio le da un ataque de apendicitis y tiene que ser ingresado en el hospital. Juan busca un sustituto para hacerse cargo del edificio y contrata a Amador. Mauri encuentra una revista porno en un cajón de Fernando.

Lucía piensa en montar una fiesta en su casa para los amigos más íntimos y algunos de los vecinos del edificio. Juan trata de evitar la organización, pero Concha se dedica a vender entradas en el portal y la fiesta se descontrola. Por otra parte, Paloma cree que está embarazada porque tiene un retraso de dos meses. Juan piensa que tiene la menopausia, pero no sabe cómo decírselo sin herirla.

La caldera del edificio sufre una avería que deja sin calefacción y sin agua caliente a todos los vecinos. Fernando tiene una cena con sus compañeros de trabajo y decide llevar a Mauri y confesarles a todos que es gay. Belén sigue su relación con Carlos y Emilio está cada vez más celoso. Paco está sin dinero y con la ayuda de Emilio idea un plan para sacarse unos euros.

Juan Cuesta, arrastrado por su espíritu navideño, decide organizar un intercambio de regalos entre los vecinos, para mejorar las relaciones dentro de la comunidad. Esta bonita iniciativa provocará más conflictos que beneficios.

En el edificio cada familia prepara la cena de Nochebuena a su manera; Lucía y Roberto deciden celebrarla en su piso con los padres de ambos, Juan y Paloma con la hermana de ella, Marisa y Vicenta con Mariano, el padre de Emilio, Belén en casa de los padres de Carlos, Emilio en la portería, pero nada sale como tenían previsto.

La comunidad se prepara para dar la bienvenida al nuevo año. Por diversas circunstancias, varios vecinos se ven privados de las uvas de la suerte, lo que aprovechará el padre de Emilio para especular con tan codiciado fruto. La que peor lo lleva es Paloma pues piensa que entrar en el nuevo año sin tomarse las uvas puede traerle consecuencias desastrosas y mucha mala suerte.




